Fuera de control


Pobre, infumable y áspera actuación, dio una vez más el representativo mexicano.
La selección mexicana sigue sin mostrar avances, continua sin dar el mínimo esfuerzo para salir del abismo en el que está inmerso el tricolor.
Tal parece ser, que el actual jugador azteca hace todo lo posible para seguir siendo abucheado, despreciado y hasta odiado por la gente que confía y espera más de ellos.
Con muy pocas ganas, con carencia de talento y con un ánimo alimentado de malas actuaciones, México dio cátedra una vez más de que el trabajo realizado por Javier Aguirre, no funciona.
Y es que parece muy fácil para el actual seleccionado seguir viviendo de la historia, del pasado, de los triunfos conseguidos por hombres que se partían el corazón al llevar puesta con orgullo la "verde".
Colgarse de las glorias conseguidas por jugadores que siempre antepusieron a la selección por sobre el club, no se vale, si se quiere formar parte de la selección mexicana se debe tener amor por la camiseta, disposición y coraje para llevar en hombros las ilusiones de un país que tiene como válvula de escape al fútbol y que ahora sólo le otorga amarguras y decepciones.
Las cosas no se veían para nada bien y por si no fuera poco, ahora hasta el técnico Aguirre se ha salido de sus cabales y con la impotencia en forma de patada, da el mensaje de que ya no puede más, de que el reto aceptado lo ha rebazado, de que no tiene claras las cosas y que lo mejor en estos momentos, es abandonar la selección, si es que tiene respeto por esta.
Por cierto, México y Panamá igualaron a un gol; los tantos fueron de Miguel Sabah y Blas Pérez respectivamente.