La selección mexicana cae en la cuarta fecha del hexagonal final de la Concacaf, ahora a manos de la selección salvadoreña por marcador de 2-1.
Tras el cambio de entrenador, se esperaba que México mostrara otra cara, sin embargo, la historia se repitió y volvió a ser derrotado en condición de visitante.
Un modesto pero motivado equipo salvadoreño, demostró que se gana con hombres y no con nombres, demostró que la continuidad de un grupo de trabajo puede más que las individualidades, demostró que defender la camiseta nacional es lo máximo para un jugador.
El partido en un inicio, dio indicios de que la dirección de Javier Aguirre le había dado algo distinto al “tricolor” en comparación a lo visto en encuentros anteriores, propuso y fue para adelante, sin embargo poco duró esa pantalla y a los 11 minutos de encuentro, Julio Martínez aprovechó la buena jugada de Zelaya y con un punterazo batió a Oscar Pérez. Estallaba todo el Salvador y es que durante la semana se hablo mucho sobre el partido, el cual fue tomado como una verdadera guerra por la gente salvadoreña.
El equipo azteca no pudo levantarse, en cambio "la selecta" con la ventaja conseguida, se adueñaron del resto del primer tiempo, sin embargo no fueron capaces de ampliar el marcador.
Para el segundo tiempo, Aguirre modificó e hizo ingresar a Israel Castro y Cuauhtémoc Blanco, este último cambiaría un poco el desarrollo del partido.
Carlos de los Cobos, técnico de el Salvador tiró el equipo para atrás, provocando que el “Tri” fuera dueño y amo de la pelota. No bastó mucho tiempo para que México reflejara el dominio y fue al minuto 70 cuando se emparejó el marcador por medio del ingresado Cuauhtémoc Blanco, quien ejecutó la pena máxima hacia el costado derecho del arquero Montes.
Parecía que México podía dar vuelta pero una polmémica mano marcada dentro del área azteca, le abrió la puerta a Eliseo Quintanilla de finiquitar el encuentro y desde los once pasos, perfiló, disparo y cruzó con su disparo a un “conejo” prácticamente entregado antes de la ejecución del penal.
Un hostil estadio Cuscatlán estalló tras el pitazo final, Salvador había ganado la “guerra” que ellos mismos crearon en torno a un partido de eliminatoria mundialista.
Ahora México tendrá que pensar rápido en su próximo encuentro contra Trinidad y Tobago, duelo que no será fácil y que sin embargo algunos medios y aficionados ya dan por seguro los tres puntos.
La selección mexicana se encuentra al borde de sufrir una catástrofe más y ¿si se consuma? ¿quién tendrá la culpa? ¿Directivos, jugadores, prensa? ¿quién será el responsable de un posible fracaso?
Tras el cambio de entrenador, se esperaba que México mostrara otra cara, sin embargo, la historia se repitió y volvió a ser derrotado en condición de visitante.
Un modesto pero motivado equipo salvadoreño, demostró que se gana con hombres y no con nombres, demostró que la continuidad de un grupo de trabajo puede más que las individualidades, demostró que defender la camiseta nacional es lo máximo para un jugador.
El partido en un inicio, dio indicios de que la dirección de Javier Aguirre le había dado algo distinto al “tricolor” en comparación a lo visto en encuentros anteriores, propuso y fue para adelante, sin embargo poco duró esa pantalla y a los 11 minutos de encuentro, Julio Martínez aprovechó la buena jugada de Zelaya y con un punterazo batió a Oscar Pérez. Estallaba todo el Salvador y es que durante la semana se hablo mucho sobre el partido, el cual fue tomado como una verdadera guerra por la gente salvadoreña.
El equipo azteca no pudo levantarse, en cambio "la selecta" con la ventaja conseguida, se adueñaron del resto del primer tiempo, sin embargo no fueron capaces de ampliar el marcador.
Para el segundo tiempo, Aguirre modificó e hizo ingresar a Israel Castro y Cuauhtémoc Blanco, este último cambiaría un poco el desarrollo del partido.
Carlos de los Cobos, técnico de el Salvador tiró el equipo para atrás, provocando que el “Tri” fuera dueño y amo de la pelota. No bastó mucho tiempo para que México reflejara el dominio y fue al minuto 70 cuando se emparejó el marcador por medio del ingresado Cuauhtémoc Blanco, quien ejecutó la pena máxima hacia el costado derecho del arquero Montes.
Parecía que México podía dar vuelta pero una polmémica mano marcada dentro del área azteca, le abrió la puerta a Eliseo Quintanilla de finiquitar el encuentro y desde los once pasos, perfiló, disparo y cruzó con su disparo a un “conejo” prácticamente entregado antes de la ejecución del penal.
Un hostil estadio Cuscatlán estalló tras el pitazo final, Salvador había ganado la “guerra” que ellos mismos crearon en torno a un partido de eliminatoria mundialista.
Ahora México tendrá que pensar rápido en su próximo encuentro contra Trinidad y Tobago, duelo que no será fácil y que sin embargo algunos medios y aficionados ya dan por seguro los tres puntos.
La selección mexicana se encuentra al borde de sufrir una catástrofe más y ¿si se consuma? ¿quién tendrá la culpa? ¿Directivos, jugadores, prensa? ¿quién será el responsable de un posible fracaso?
