Barcelona alcanzó la gloria

Ayer en la capital italiana, el estadio olímpico de Roma fue el escenario del espectáculo presentado entre cules y diablos rojos en la final UEFA Champions League , en donde Barcelona se impuso al Manchester United por marcador de 2-0.
El momento de la verdad llegó, los dos equipos que mayor supremacia habían mostrado tanto en sus ligas como en la liga de campeones se enfrentaron para definir al campeón de Europa de la temporada 2009. Manchester llegó con la misión de refrendar el título conseguido en el 2008 contra Chelsea, en cambio Barcelona buscaba obtener el primer triplete de su historia (Liga, Copa del rey y Liga de Campeones)
El ganador de la competencia no sólo daría al monarca del fútbol europeo sino que también consagraría a Lionel Messi o Cristiano Ronaldo, quienes durante todo el año futbolístico fueron comparados al ser factores determinantes para la obtención de los logros de su respectivo club.
Después de una extraordinaria ceremonía y luego de haber escuchado el himno de la UCL acompañado por la voz del tenór Andrea Bocelli, todo estaba listo para el inicio del partido y este arrancó al silvatazo del árbitro suizo Massimo Busacca.
Los diablos rojos iniciaron bombardeando el arco de Valdés desde el minuto 2, cuando un tiro libre cobrado por Ronaldo fue rechazado por el arquero hacia el centro y a contrarremate del coreano Park, Piqué tuvo que aplicarse en la zaga para impedir el primer gol de los ingleses.
El encuentro empezaba de manera favorable para el United, y con esa inercia de arranque, los diablos rojos tuvieron en los pies Ronaldo el camino para marcar el primer tanto, sin embargo, los remates del lucitano salieron desviados de la meta española.
El equipo de Josep Guardiola no sabía lo que pasaba dentro del campo, no podía tener el balón, y entonces empezó a presionar al cuadro bajo del Manchester.
Muy pronto el cuadro español consiguió resultados y al minuto 10 logró el primer gol del encuentro. Tras un mal despeje de Carrick en la media cancha, Andrés Iniesta tomó y filtró el balón hacia Samuel Eto'o quien recortó al central y con un punterazo batió al experimentado VanDerSar. Barcelona se adelantaba y ahora los dirigidos por Alex Ferguson tenían que remar contracorriente.
El club íngles intentó reaccionar y tan sólo 5 minutos después del gol recibido, un nuevo tiro libre se les presentó, sin embargo la ejecución de Ryan Giggs pasó por encima del arco defendido por el "niño de la selva". Barca no se quedaba con los brazos cruzados y al minuto 19 un disparo de Messi pasó zumbando el travesaño del holandés arquero del Manchester.
Los siguientes minutos se dislumbraban emocionantes, pero la desesperación de Manchester y el manejo de partido del Barcelona, tornó el partido en un recital de toque y toque.
Ronaldo se quería comer el esférico en cada oportunidad que tenía, pero el trabajo en la parte defensiva del conjunto español le impidió que este consiguiera su cometido.
El final del primer tiempo le daba la oportunidad a Sir Alex de corregir la situación, sin embargo el partido siguió en la misma tónica y no fue sino hasta el minuto 70 cuando el olímpico de Roma de puso de pie y presenció el tanto definitivo marcado por la "pulga" Messi, quién con un cabezazo tras un servicio de Xavi liquidó a VanDerSar.
El conjunto vestido de blanco tenía que reaccionar de inmediato si es que quería aspirar a una remontada, y tuvo su oportunidad un minuto después, pero Victor Valdés achicó y rechazó de forma adecuada el remate de Cristiano Ronaldo.
Los blaugranas sabían que para poder llevarse el título tranquilamente a casa tenían que mantener la de gajos lo más alejado de su meta, y fue eso mismo lo que hicieron, transitaron el balón por todo el campo, con esto dejó imposibilitado al United de tener alguna otra posibilidad de marcar el descuento.
Bussaca pitó el final del encuentro, España celebraba y todo el mundo veía como el equipo que mejor fútbol desplegó durante la temporada se coronaba en la máxima competencia de clubes.
Barcelona ganó su tercera orejona, y ahora buscará mantenerse en lo más alto y conseguir ser llamado el mejor equipo de todos los tiempos.